Formulario Magistral

Colegio Farmaceuticos

Francisco Luís Pérez Higuero
Farmacéutico Especialista en Farmacia Hospitalaria
Titular Farmacia Magistral

Cuando, a principios del año 1991, Luis Pérez Higuero comenzaba su residencia en Farmacia Hospitalaria y yo, recién acabada la misma, comenzaba a asumir responsabilidades de farmacéutico adjunto en el Hospital 12 de Octubre, la situación normativa y la información sobre Formulación Magistral eran muy limitadas. La por entonces “neonata” Ley del Medicamento (publicada en diciembre del 1990), sí recogía la referencia a las fórmulas magistrales, pero faltaba el desarrollo reglamentario (que no llegó hasta 2001) y no se disponía de un Formulario Nacional, que la propia Ley establecía (cuya primera edición no se publicó hasta 2003). No abundaban tampoco los manuales sobre formulación magistral: manejábamos el Formulario de Farmacia Militar, los tres tomos de Baixauli y Llopis, La traducción de DIEFA del Formulario Nacional Belga… Fue un poco más tarde cuando el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Vizcaya publicó la primera edición de su manual de Formulación Magistral de Medicamentos.

Pero lo que sí existía era la necesidad de preparar fórmulas, por los diferentes motivos que menciona de forma tan precisa Luis en la introducción de este Formulario. Por ello, aun con ese poco definido marco legal y contando con una bibliografía tan escasa, nos pasábamos las mañanas dándole al mortero, al capsulero y al agitador magnético, según arte y según nuestro mejor saber y entender. Y, como otros Servicios de Farmacia, a falta de otros formularios, publicábamos en formato de manual nuestras propias fichas de elaboración.

En el Hospital, además, es bastante frecuente que un facultativo solicite al Servicio de Farmacia la elaboración de una fórmula nueva para una nueva necesidad, basándose en la experiencia que conoce por los congresos o la bibliografía específica de su especialidad. Luis estuvo en “primera línea” en lo que fue el desarrollo de las preparaciones de ganciclovir intravítreo, para utilización en retinitis por citomegalovirus en aquella época, por suerte ya pasada, en que infección por VIH era sinónimo de SIDA.

Era una suerte para un adjunto novato como yo lo era, con además varias áreas de responsabilidad a su cargo, el poder contar con un residente como Luis, trabajador, siempre deseoso de aprender, magnífico compañero y además con una creatividad poco común. Características que ha seguido manteniendo en toda su trayectoria profesional, dentro y fuera del Hospital. Muestra de ello es este Formulario Magistral que, es para mí un verdadero placer prologar (y bien sabe Luis que cuando digo esto no estoy usando simplemente una frase estereotipada). Como se comenta en la introducción, aunque algo más amplia que en aquellos años noventa, sigue sin ser muy abundante la información sobre fórmulas magistrales, y menos aún con una agrupación por enfermedad, que facilite al prescriptor seleccionar las disponibles para tratar la que padece su paciente.

Por ello, Luis, enhorabuena por este Formulario. Y sobre todo gracias: por ser un farmacéutico como eres, por mencionar con orgullo el sitio donde te formaste como especialista y por acordarte del que hace ya alrededor de un cuarto de siglo trabajó contigo, enseñándote pero también aprendiendo de tí.…Y que espera también prologar una segunda edición de tu Formulario Magistral.

José Miguel Ferrari Piquero
Jefe de Servicio de Farmacia
Hospital Universitario
“12 de Octubre” de Madrid