Teofilina por vía sistémica en veterinaria
Las metilxantinas, sobre todo la teofilina, se usan como broncodilatadores. Los efectos respiratorios de las metilxantinas son el resultado de varios mecanismos celulares. Se piensa que el antagonismo de la adenosina es la acción más importante.
La adenosina induce broncoconstricción en animales asmáticos y antagoniza la adenilato ciclasa. La adenilato ciclasa es responsable de la síntesis de AMPc, que controla la relajación del músculo liso bronquial e inhibe la liberación de mediadores inflamatorios por los mastocitos. Las metilxantinas también inhiben la fosfodiesterasa, lo que aumenta aún más el AMPc intracelular. La adenilato ciclasa es responsable de la síntesis de AMPc, que controla la relajación del músculo liso bronquial e inhibe la liberación de mediadores inflamatorios por los mastocitos. Las metilxantinas también inhiben la fosfodiesterasa, lo que aumenta aún más el AMPc intracelular. Además de promover la relajación del músculo liso bronquial, las metilxantinas reducen la liberación de mediadores inflamatorios por los mastocitos e incrementan el transporte mucociliar. Otro de los beneficios que presenta éste tratamiento es que permite disminuir la dosis de corticoides administrada a su mascota.
Tras su administración oral, la teofilina se absorbe de forma rápida y completa. Las concentraciones plasmáticas terapéuticas, extrapoladas de las personas, son 5-20 mcg/mL. Los animales son sensibles a las concentraciones elevadas de teofilina, especialmente tras su administración IV rápida, pudiendo aparecer toxicosis con concentraciones <20 mcg/mL. Pueden producirse arritmias cardíacas, excitación del SNC, temblores, convulsiones e irritación gastrointestinal. La teofilina sufre recirculación enterohepática, por eso el carbón activado está recomendado si hay signos clínicos presentes, no importa cuánto tiempo haya pasado desde que se administró el fármaco.
El metabolismo de la teofilina es inhibido por la eritromicina, la cimetidina, el propranolol, el enrofloxacino y el marbofloxacino; la terapia concomitante puede dar como resultado intoxicación por teofilina. La rifampicina y el fenobarbital inducen el metabolismo de la teofilina y pueden obligar a incrementar la dosis de esta.
La teofilina se emplea para tratar enfermedades cardiacas y respiratorias en el perro y el gato. La teofilina también se utiliza en el tratamiento del colapso traqueal intratorácico y en distintas formas de bronquitis en perros, pero es menos efectiva que los glucocorticoides como la prednisona. En el pasado, la teofilina o la aminofilina se usaban en caballos para el tratamiento del asma equina, pero la eficacia era a menudo baja y el uso de estos fármacos ha sido reemplazado por broncodilatadores agonistas beta administrados por inhaladores de dosis medidas.
Cabe señalar que en España actualmente no se comercializa ningún medicamento veterinario con teofilina para su uso en pequeños animales. Sin embargo, sí que se puede recurrir a la formulación magistral para tratar a su mascota con este medicamento.
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